17 de diciembre de 2014

Se acerca el fin de año...

  Y, para no cambiar las viejas costumbres, Diciembre se pone todo loco y cada semana es un no parar.

  Después del fin de semana de los tebeos en Zaragoza (del que espero pudiérais disfrutar, más allá del aforo completo del sábado por la tarde en la Multiusos), toca seguir con reuniones del proceso Harinera y un montón de cosas pendientes.
Que si Josemitadinamita con varios frentes abiertos, que si las clases con nuestros queridos alumnos de los martes, que si charlas por aquí y por allá... ¡Y sacar tiempo para colorear, claro!

  Esta mañana he estado contándoles cosas de línea, luz y color a los alumnos de primero del Grado en Ingeniería de Diseño Industrial de la Universidad de Zaragoza.
  Me gusta esto de ir cambiando de tipo de "alumnos y público" en las charlas y talleres. Cuando estás trabajando con niños recuerdas cómo se sentía de peque aquella capacidad creativa en la que cualquier cosa dibujada era una realidad posible, así que debes motivarles para que se dejen llevar y no sientan vergüenza de disfrutar con sus dibujos, salgan como salgan o les diga el nene de al lado lo que les diga. Tú les enseñas, y ellos te enseñan a ti a recuperar esos pedacitos de libertad creadora que se van perdiendo por el camino profesional.
  Cuando estás con universitarios, sin embargo, sientes un par de cosas bastante diferentes: por un lado,  cierta envidia de no poder volver a esos tiempos de tu juventud en los que podías experimentar con todo teniendo mil puertas abiertas y distintos profesores a tu disposición y, por otro, la responsabilidad de hacerles llegar la idea de que sólo el trabajo duro y el disfrute pleno de la época que están viviendo harán que su futuro sea un poquito más dulce en el terreno laboral. Sí, está complicada la cosa en este país, pero tenemos sin embargo un montón de cosas por hacer, reflexionar, aprender y enseñar ,y vamos a necesitar muy seriamente a todos estos jóvenes que ahora se están preparando.

  Es por esto mismo que las visitas a los colegios, universidades, escuelas, biliotecas, salones o a nuestras humildes clases de los martes, se convierten en un auténtico placer aún siendo un trabajo que asumimos con la responsabilidad educativa que toca.
  Desde aquí doy las gracias a todos -profesores, socios, biliotecarios, alumnos, conserjes...etc- los que hacen posible estas visitas a sus centros y nos permiten charlar con el futuro que viene.



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